sábado, 12 de outubro de 2019

Reflexión 3: animales y ciencia

Desde tiempos inmemoriales, los animales han servido a la ciencia para poder progresar, formulando nuevas teorías y curando ciertas enfermedades. A continuación, se muestra una lista de las colaboraciones de animales y sus aplicaciones prácticas más importantes según Javier Jiménez :
El gato de Schrödinger→ física cuántica
Los perros de Pavlov→ psicología (condicionamiento clásico)
Las vacas y los caballos de Jenner→ medicina (vacuna contra la viruela)
Las moscas de Morgan→ alteraciones en la genética
La oveja de Roslin (la oveja Dolly) → la clonación
Los pinzones de Darwin→ teoría de la evolución
Y los ratones→ su utilización en la ciencia empieza cuando William Harvey los usó para estudiar la circulación sanguínea; su uso a partir de entonces es muy diverso.

No obstante, hay quienes no aprueban el uso de animales en el laboratorio ya que muchas veces no se apuesta por unas condiciones de seguridad fiables y muchos animales acaban muriendo o sufriendo durante un experimento. Esto crea una enorme divergencia de opiniones en relación a si se puede/debería o no hacer ciencia sin animales.
Por el momento, la política y las leyes van cambiando, poco a poco, acorde con unas ideas más favorables hacia el cuidado y respeto por los animales.

Por su parte, Naukas afirma que el objetivo final de la experimentación con seres vivos es el evitar desastres científicos como la talidomida.Dicha enfermedad, extendida en Europa entre 1957 y 1963, provocaba la carencia de extremidades en los bebés cuyas madres, durante el embarazo, habían tomado un determinado medicamento. El problema radica en que el antibiótico no había sido testado ni en animales ni en personas y, por lo tanto, no se conocieron sus efectos secundarios hasta que fue demasiado tarde. A eso se le añade también la falta de regulación sobre el uso de los medicamentos: “la responsabilidad de evaluación recaía sobre los propios fabricantes”.

Según la opinión de Javier Jiménez, se debería “encontrar un equilibrio entre la experimentación masiva, irrespetuosa y cruel por un lado, y la imposibilidad de prescindir de los animales en investigación, por otro.”


El tercer y último artículo que hemos revisado habla precisamente de eso, de las alternativas a la experimentación animal en el laboratorio. AVATMA explica que existen una serie de herramientas bioinformáticas que ayudan a recopilar información sobre los estudios científicos de los últimos años, de modo que que se pueden predecir ciertos resultados sin tener que llegar a experimentar. El uso del big data o el proyecto diXa serían dos ejemplos.
Sin embargo, la complejidad de un organismo es aún mucho mayor que la capacidad de predicción de un ordenador. Dicho de otra manera, la tecnología avanza, pero aún no estamos lo suficientemente preparados (hablando a nivel técnico) de prescindir de la experimentación en el laboratorio. Hasta que se dé el caso, debemos continuar estableciendo comités de ética dentro de las empresas y equipos de investigación a la vez que impulsamos el principio de las tres “R”; esto es, “reducir la cantidad de animales usados; refinar los métodos empleados para mejorar el bienestar animal; y por último, reemplazar los animales por cultivos celulares o simulaciones informáticas”.
Basándose en eso, AVATMA propone el estudio de órganos en cultivo; así como el uso de analgésicos y anestesia para evitar el sufrimiento de los animales y los ensayos simulados por ordenador.
En conclusión, sólo se deberían usar animales para fines científicos cuando no exista otra alternativa, y por supuesto, siempre atendiendo a las condiciones a los que los sometemos: lo ideal es seguir el principio de las tres “R”.




Bibliografía:
Científicos animalistas y el uso de animales para investigación Enlace
La ciencia y la experimentación animal Enlace
Siete animales que cambiaron la ciencia para siempre Enlace

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